Equipo A Tu Salud Web – Con información de Medline Plus
La vitamina K juega un papel importante en la prevención de problemas asociados con las hemorragias, por lo que se denomina la vitamina de la coagulación.
Esta vitamina también contribuye a fortalecer los huesos a través del aumento de la densidad ósea. Está presente en alimentos como acelgas, lechuga, repollo, coles, espinacas, pescado, hígado, huevos, carne de res y cereales. Como es muy sensible a la luz y al calor, es destruida en gran parte al hervir los alimentos que la contienen, así como al almacenarlos. También es elaborada por las bacterias que recubren el tracto gastrointestinal.
La vitamina K es recomendable para el correcto funcionamiento del hígado y, por tanto, ideal para aquellas personas que tengan problemas hepáticos. Se calcula que los hombres y mujeres mayores de 19 años deben ingerir en la alimentación 90 microgramos al día.
El amplio aporte de vitamina K en la última fase del embarazo evitará no sólo el riesgo de hemorragias post-parto en la madre, sino también la carencia de ella en el recién nacido. Se considera que buena parte de las muertes en bebés de dos o tres días se deben a hemorragias intracraneales que la vitamina K podría haber evitado. Conviene, sin embargo, que este aporte vitamínico lo reciba la madre a través de los alimentos y por la síntesis biológica y no por inyección.