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Diagnóstico y tratamiento oportuno para la fibromatosis uterina


María Laura García - Equipo A Tu Salud Web

Los fibromas uterinos constituyen el tumor más frecuente del tracto reproductivo de la mujer. Esta patología es asintomática y se presenta en 20% de las mujeres.


― ¿En qué consiste la fibromatosis uterina y por qué se dice que es un tumor maligno?

La palabra tumor se asocia con malignidad, pero en el caso de los fibromas uterinos no es así. No son tumores malignos, la palabra tumor en este caso significa que hay un cúmulo de células que se replican y que van creciendo exageradamente, pero no hace diseminación que es lo que ocurre en el cáncer.

Muchas veces es asintomática, pero también puede producir una serie de síntomas como sangrados menstruales abundantes y prolongados, sangrados entre una menstruación y otra, deseo de orinar frecuentemente y dificultad para lograrlo, infertilidad, dolor pélvico o menstruaciones dolorosas.

― ¿De qué factores depende que la fibromatosis uterina sea asintomática o no?

― Hay dos cosas que determinan la sintomatología: el tamaño del fibroma y la localización. Un tumor pequeño de un centímetro de diámetro, si está localizado en la parte interna que recubre la matriz, puede llegar a producir hemorragias muy importantes. Por el contrario, un tumor de cinco centímetros que esté ubicado por fuera de la matriz, puede que no produzca ninguno de los síntomas mencionados.
 
― ¿Quiénes son más propensas a padecer fibromatosis uterina?

― Hay varios factores que pueden ser modificables y no modificables. La herencia es uno de los no modificables. Las personas de raza afro – caribeña tienen más posibilidades de desarrollar la fibrosis, que aquellas que son de raza caucásica.

Hay otros factores que sí son modificables, por ejemplo las mujeres que tienen resistencia a la insulina incrementan el riesgo tener fibromatosis, debido a que la insulina promueve el crecimiento de los fibromas.

Las mujeres que tienen ciclos menstruales no regulares, están expuestas a niveles altos de estrógenos sin progesterona, que es la hormona que se produce al ovular, por lo que pueden tener una tendencia más alta a desarrollar la fibromatosis uterina.

También es importante el momento en el que decides ser madre. Si tomas la decisión antes de los 30 años, tienes menos riesgo de padecerla. Cada año que se posterga la maternidad después de los 30, se incrementan las posibilidades de tener fibromatosis.

― ¿Cómo se diagnostica?

Es relativamente sencillo, dependiendo de la localización del fibroma. Los más difíciles de diagnosticar son aquellos que se ubican dentro de la cavidad uterina. Cuando el fibroma está adentro de la cavidad uterina, generalmente hay que hacer una endoscopia de la cavidad o un ultrasonido modificado para poder diagnosticar, sobre todo si miden menos de un centímetro de diámetro.

Los demás se diagnostican por ultrasonido, que es la herramienta fundamental.

― ¿Qué sucede cuando la fibromatosis no es diagnosticada o tratada a tiempo?

― La tendencia de las lesiones es a crecer en el tiempo. A veces el período de la menopausia puede atenuar el crecimiento. Una vez que el fibroma crece comienzan a aparecer los síntomas, los sangrados abundantes y prolongados, dolor durante la relación sexual e incluso puede aumentar el riesgo de infertilidad, debido a que los fibromas pueden ir obstruyendo trompa o comprimiendo la cavidad del útero.

― ¿Cuáles son las herramientas de las que se valen los médicos para abordar un problema de fibromatosis y qué tan efectivas son?

― Los tratamientos van desde el tratamiento médico a través de inyecciones de depósitos, que son medicamentos que se administran una vez al mes o cada tres meses para reducir el tamaño del fibroma. Son eficientes en algunos casos para disminuir el tamaño del fibroma si es muy grande y luego proceder a una intervención, o posponerla si en el momento específico no es un procedimiento adecuado.

También está el tratamiento quirúrgico que tiene dos modalidades. La modalidad abierta que es la clásica con incisiones grandes en el abdomen y se extraen los fibromas o el útero, depende de la situación en particular. La decisión de conservar o no el útero la toma la paciente, el médico sólo hace recomendaciones en estos casos. La extracción del útero es una medida excepcional, no es frecuente que se tenga que hacer. La cirugía abierta cada vez se usa menos porque hay técnicas más novedosas.

La cirugía endoscópica, mínimamente invasiva, se realiza a través de orificios pequeños (entre cinco y 10 milímetros de diámetro) y a través de allí se pueden extraer fibromas de hasta 10 centímetros, el tamaño ya no es una limitante porque hay un equipo que permite rebanar el fibroma y extraerlo de una incisión de un centímetro de diámetro. Permite una recuperación muy rápida, con reincorporación laboral temprana y con cicatrizaciones muy pequeñas.

El otro tipo de tratamiento radiológico, donde se coloca un catéter en uno de los vasos periféricos del organismo (en la pierna o en la ingle) y a través de allí, se coloca el catéter en el vaso que nutre a los fibromas y se produce una obstrucción del flujo sanguíneo, lo que hace que el fibroma se contraiga progresivamente. Es un tratamiento muy eficaz (aunque no se extraiga el fibroma) y generalmente muy bien tolerado por la paciente.

― ¿Cuáles son las probabilidades de que una paciente con fibromatosis uterina recaiga en el problema?

― Cuando se hace una extracción del fibroma y modificas los factores ambientales que hacen que la persona forme fibromas, la recaída en un lapso de cinco años está alrededor de 10% o 15%.

 
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