El que come rápido ¿Come más?

Según un estudio llevado a cabo en el Hospital General Laiko en Atenas y publicado a finales de 2009, cuando se come apresuradamente disminuye la liberación de un determinado tipo de hormonas intestinales responsables de la saciedad. Esto hace que al cerebro llegue más tarde el mensaje de que hemos comido los alimentos que necesitábamos, por lo que la sensación de apetito continúa.

Es decir, que ingerir la comida con rapidez induce a comer en exceso. Los investigadores analizaron 17 individuos que debían consumir un helado de 300 mililitros a distintas velocidades. Luego, tomaron muestras de sangre para anotar y valorar las medidas de glucosa, insulina, el nivel de lípidos en el plasma y las hormonas intestinales. Lo hicieron antes, durante y después de la comida.

Una vez finalizada la prueba descubrieron que al ingerir el helado en 30 minutos y no en cinco, las concentraciones de los péptidos intestinales, GLP1 y PYY, era mayor por lo que la sensación de saciedad se presentaba antes.

Según los expertos, la razón obedece a que después de ingerir alimentos se reducen las concentraciones de las hormonas intestinales encargadas de enviar señales al cerebro para dejar de comer, por lo que la ganas de seguir la ingesta no desaparecen. Estos resultados confirmaron que comer despacio es lo recomendable, sobre todo en pacientes con obesidad.

 

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