Cómo meditar mientras se camina y qué beneficios tiene

Meditar es sintonizar la mente con la calma y la serenidad para enfocar tu atención plena en el presente, es adquirir un estado de profunda quietud, la persona que medita se pone al servicio de lo esencial, se abre internamente al contacto con lo que hay fuera y dentro de ella, sin juzgarlo.

Combinar la meditación mientras caminamos, es una excelente manera de oxigenar nuestro cerebro, por eso, cuando la mente grita, nuestros pensamientos son obsesivos y llevamos un montón de preocupaciones adheridas sobre nuestro ser, hay una estrategia que casi nunca falla: caminar.

En realidad, hay algo mágico en el simple acto de andar. El movimiento de nuestro cuerpo es como el metrónomo que marca un compás, un ritmo perfecto donde tarde o temprano la propia mente queda armonizada formando una misma entidad, como si fuese una misma música.

Beneficios de la marcha meditativa

Foto Referencial

¿Quién no ha salido alguna vez a pasear para «aclarar las ideas»? Quizás sientes la necesidad de andar sin rumbo fijo, a solas en la ciudad, en la playa o en la montaña, para sentirse en paz consigo mismo.

La marcha meditativa ayuda a movilizar el cuerpo, que durante la meditación sentada se mantiene en reposo, además regenera la energía, moviliza la sangre e impide problemas circulatorios. Pero el andar meditativo es mucho más que un complemento de la meditación sentada, constituye otra técnica de meditación en sí misma.

Cómo aprender a meditar mientras caminamos

Foto Referencial

Nuestro paseo puede ser diario y por lo menos de media hora. Ahora bien, es necesario que lo hagamos por un espacio natural, tranquilo y que vayamos con un buen calzado y ropa cómoda.

  • Empieza a caminar a paso normal. Poco a poco debes encontrar el ritmo que te es más relajante, más cómodo y liberador. Hay quien camina a paso lento y quien decide iniciar una marcha más rápida.
  • Es momento de centrar tu atención en algún aspecto. Visualiza tu mente como si fuera una linterna que orienta su luz sobre un aspecto concreto y luego a otro: primero tu respiración, luego la sensación de tus pies cuando tocan el suelo, más tarde el viento que acaricia tu piel… Focaliza tu atención en esos aspectos, primero uno y luego otro.
  • Poco a poco te darás cuenta de que ya no necesitas centrar tu atención en cada uno de esos aspectos de tu cuerpo. Al cabo de los días el foco de tu linterna será tan amplio que lo percibirás todo de una vez, notarás que es una actividad relajante.

Lea También: Descubre los beneficios de pintar mandalas

Con Información de: Cuerpomente.com

Comparte este artículo:

Share on whatsapp
WhatsApp
Share on telegram
Telegram
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Continua leyendo

Artículos relacionados