Pistas para conocer si las personas sufren de ansiedad

El trastorno de ansiedad social, antes más conocido como fobia social, se define como el miedo o ansiedad intensa que sufre una persona cuando está en situaciones sociales en los que puede exponerse a la observación de otros individuos.

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Se da sobre todo en circunstancias en las que debe reunirse con personas extrañas, es observado comiendo, bebiendo o actuando delante de gente a la que no le tiene la suficiente confianza.

Foto Referencial

El psiquiatra José Manuel Menchón, del Hospital Universitario de Bellvitge en Barcelona, señaló algunas situaciones en la que las personas rehuyen el trato con otros individuos por diferentes motivos.

  • David, 7 años, le aterroriza responder en clase delante de sus compañeros (tiembla, suda, le duele la barriga…) o jugar con sus primos (se siente observado). Los padres piensan que ya ‘se le pasará cuando sea mayor’. “A estas edades pueden aparecer estas inseguridades y miedos. Cuando son muy intensos y repetitivos sería conveniente una valoración porque probablemente está afectando de manera significativa el desarrollo social del niño”, expone el psiquiatra.
     
  • Bárbara, 34 años, madre de dos hijos de 5 y 8 años. No los puede llevar a ninguna actividad donde coincida con otros adultos. Piensa que otras madres la juzgan por su físico y le dan taquicardias. Ha estado tratada de depresión. ¿Puede transmitir esos temores a sus hijos y que se perpetúe en ellos el trastorno? ¿Sería peor si fueran chicas?»Los valores y conductas emocionales de los padres, lógicamente, pueden influir en los hijos y son modelos importantes en el aprendizaje del comportamiento por parte de los hijos. No obstante, hay que tener en cuenta que también van a influir –en mayor o menor medida- otras personas que sean emocionalmente próximas, como familiares, amigos, escuela, así como la propia personalidad del hijo. Puede haber diferencias de género en la importancia de aquellos aspectos que están habitualmente asociados a uno de los géneros, pero probablemente es más importante el factor personal que el factor género».
     
  • Carmela, 36 años, se presenta a una oposición de notarías pero abandona la sala con sudores y náuseas cuando le toca su turno. Ese pánico no se corresponde con lo dicharachera que es en otros ambientes. ¿Sería solo fobia a hablar en público? «En este caso, si el temor se repite en el mismo tipo de situaciones (hablar en público) y le interfiere con su desarrollo profesional, se consideraría una fobia social. Este tipo de fobia social no es del tipo generalizada, sino del tipo sólo actuación«.
     

Situaciones que evita la persona con ansiedad social

  • Hablar con 2 o 3 personas a la vez.
     
  • Comer y/o beber en público.
     
  • Firmar delante de otras personas (un notario, por ejemplo).
     
  • Concertar una cita romántica.
     
  • Ir a fiestas.
     
  • Mirar de frente a los interlocutores.
     
  • Entrar en baños públicos si hay otras personas.
     
  • Entrar en un aula con la clase iniciada.
     
  • Devolver un artículo en una tienda.
     
  • Dar charlas, tocar un instrumento, etc… en público.
     
  • Ser el centro de atención en cualquier circunstancia.

“La fobia social podríamos resumirla en el miedo o ansiedad a que se te note que estás nervioso, a hacer o decir algo inapropiado cuando se está en situaciones sociales, desde una reunión con colegas hasta una comida en un restaurante”, arguye Menchón.

La fobia va mucho más allá que la timidez de un individuo, es un malestar patológico que tiene que ver más con la inseguridad de la persona que con su falta de autoestima.

La prevalencia de este trastorno es muy variable según el tipo de estudios, pero sería de un 7% de la población general; del 2 al 5% en adultos mayores y del 10 al 12% en adolescentes.

Miedo a hablar en público

“La dismorfofobia puede ser un trastorno en sí mismo o un síntoma que está presente en otros trastornos como los de la conducta alimentaria, en el ámbito de los trastornos obsesivos y relacionales. Pero la persona que tiene ese trastorno no suele consultar al psiquiatra, sino que mantiene una evitación social muy marcada hasta que busca una clínica estética para solucionar su problema. Se limita socialmente pero no es ansiedad social en sí misma”, aclara el psiquiatra.

“La ansiedad social propiamente, si no se confunde con otros trastornos, afecta principalmente al desarrollo de actividades sociales y por ello también a aspectos laborales. Pero ya en edades más avanzadas estas limitaciones no suelen ser un problema. En personas mayores puede aparecer si se desarrolla una enfermedad que provoque alguna alteración que pueda ser considerada por otras personas como rara o extraña, desagradable o ridícula. Por ejemplo, trastornos neurológicos con alteraciones del movimiento”, detalla Menchón.

Con información de CuídatePlus.

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