El miedo nos transforma como mecanismo de sobrevivencia

«El miedo es una de las 6 emociones básicas, son botones las herramientas emocionales que nos transforma«.

Explica Mariby Pérez, comunicadora y Terapeuta, autora los libros «Plenitud deliberada» y «El arte de atraer» y facilitadora del programa «Bienestar Inteligente».

Dice Pérez que el miedo toca nuestro sistema y nos transforma para poder sobrevivir, mediante las emociones.

«Por eso se habla de un sistema nervioso que es autónomo, que nos hace vivir».

Refiere que sin darnos cuenta nuestro sistema nervioso está haciendo el control de los reflejos y todas las acciones involuntarias, como el miedo que nos transforma.

Como la respiración, digestión, presión sanguínea, contracciones y relajaciones musculares involuntarias que tenemos.

«Que nos salva la vida, por ejemplo, la alegría, la tristeza, el miedo, el asco, la ira y la sorpresa», indica Pérez sobre cómo nos transforma.

Y agrega «es como si tuviéramos 6 botones instalados que no podemos eliminar. Es parte de nuestro sistema de defensa».

El miedo nos activa y transforma

Describe que nuestro sistema nervioso se divide en tres partes: «hay una parte que se llama simpático, que se encarga de regular las respuestas corporales».

Como la activación del miedo que nos transforma, que hace que nos activemos para poder sobrevivir, por ejemplo «se está en un semáforo y toca pasar, pero un carro se come la luz»

«Y yo pienso: ‘este carro me va a golpear’, automáticamente me da miedo y el miedo activa la adrenalina para que me pueda mover rápido».

Refiere que inicialmente se tiene una respuesta química por el miedo y después una física.

Que hace tener más fuerza para huir, retroceder o moverse rápido, ante ese peligro de ser atropellado.

«Eso es de forma automática, no se razona, es una respuesta de huida para poder sobrevivir, es una respuesta corporal, que es natural».

Pandemia genera el miedo por lo que transforma

Señala que en este momento de pandemia se tiene menos serenidad, por estar en casa, porque se está perturbado.

«Tenemos miedo y en este tiempo de recogimiento estamos permaneciendo en un núcleo familiar donde tenemos conflictos que habíamos estado evitando».

Al indicar que nos estamos enfrentando y no sabemos quedarnos quietos, trabajamos estudiamos, cuando antes «nos dedicamos viajar y a las responsabilidades familiares».

«Esta pausa incómoda nos hace activar el sistema de sobrevivencia ante una amenaza que es real. La prioridad sobre la que empezamos a cuidar nosotros de nuestra familia más cercana».

Cuestiona que uno de los factores que se ha satanizado, es a la persona que está sufriendo la enfermedad del covid-19,  físicamente se aísla.

«Pero también nos aislamos emocionalmente, eso produce reacciones que nos hacen ver más sensibles», en referencia a el miedo y cómo nos transforma.

Dado que se está teniendo una respuesta automática de todo lo que está sucediendo que nos mantienen alerta.

La pandemia, dice la Terapeuta, es un desafío emocional, que para lograr el bienestar inteligente se han diseñado 10 claves.

Que ayudará a minimizar además de los síntomas, cansancio generalizado, apatía, falta de sueño, hasta dolores musculares e irritabilidad y estrés.

«Es la reacción del organismo frente al miedo, a la incertidumbre y a la preocupación», afirma Pérez.

Desahogo para drenar

Ante esto recomienda, «drenar desahogarnos, necesitamos expresar las emociones para aliviar la tensión y transitar este pacto de la fase de emocional».

Que agrega «nos toca experimentar la rabia, la impotencia, la tristeza, un vacío hasta que podamos calmarnos».

Explica que todos pasamos por una etapa de negación, después de esto algunos estarán en un proceso de rabia y otros van directo a la tristeza.

«Básicamente la emoción que estamos manejando son exactamente las de un duelo, como le llamamos: duelo planetario».

Dice que cuando podemos transitar por esta etapa del duelo, existe el momento de negociar con nosotros mismos y decir «esto que está pasando es una realidad».

Así como cuando alguien se entera del fallecimiento de un ser querido, que inevitablemente se pasa por la negación, el «shock», rabia y tristeza.

«Puede pasar que el mismo entorno familiar se tenga un miembro de la pareja que esté en negación, otro está triste y otro irritable», afirma Pérez.

Señala que los tres están transitando en fases emocionales, en el tránsito llamado duelo, en el que va a haber un momento en que se va a aceptar dependiendo del contexto emocional.

«Aceptarlo antes que otros, pero al final todo vamos a terminar aceptándolo porque esto es temporal, pero no es rápido», sostiene Pérez.

Hace énfasis la Terapeuta que todos debemos comprender que  estamos pasando por un «duelo planetario», que es normal sentir confusión.

Y no saber qué hacer, por lo que pide tenernos paciencia y no culpar a otros, porque cada quien tiene un ritmo.

Realizar actividad física

Recomienda intentar siempre que sea posible compartir esa sensación de malestar porque antes de llegar a la aceptación, se tiene que comenzar a negociar con uno mismo el malestar emocional.

Sugiere también «movernos aunque nos cueste, porque estamos en un proceso confuso y se debe realizar por lo menos de 30-40 minutos de actividad física».

No sólo para el cuerpo sino para la mente y el cerebro, porque después de 30-40 minutos comienza a segregar neurotransmisores que inhiben la adrenalina y el cortisol, que nos mantienen alterados.

«Salir de casa y subir las escaleras del edificio o bailar, desde el miembro más pequeño de la casa hasta el más grande, para poder drenar las emociones«.

Es indispensable, según Pérez,  hablar expresar todo, porque «lo que la boca calla, el cuerpo lo va a gritar».

Dice que hay un informe científico de España que reveló que se debe  mantener la hidratación, para poder tener mejor concentración.

Para alcanzar una mejor calma y disminución en las fallas de memoria, «nuestro cerebro es básicamente agua, hay que mantener la boca húmeda, no podemos esperar a sentir sed».

Agrega que mantenernos hidratados durante el día, contrarresta al miedo, porque «cuando hay miedo, se nos seca la boca y la garganta».

Afirma que por eso es importante mantener la boca hidratada y el cuerpo.

Además de tratar de vivir en el presente y comenzar a tener un poquito de silencio interior, aunque sea respirando profundo, sin ninguna técnica.

«En este momento de desorden exterior, la paz que produce el silencio interior es como un bálsamo que puede ayudar», asegura Pérez.

Mariby Pérez, comunicadora y Terapeuta, coloca a disposición su cuenta @maribyp en Instagram para ampliar detalles de este y otros temas de interés.

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