El arte de amar

Erich Fromm, fue un destacado psicoanalista, psicólogo social y filósofo humanista alemán. Escribió la maravillosa obra El arte de amar. Libro que he leído y he estudiado varias veces. Y que incluso continuaré estudiando, para experimentarme con él y sobre todo, siguiendo esta máxima espiritual: “El conocimiento es para la acción, la acción para la realización, la realización para la plenitud y la plenitud para conectar con el Ser”.

Hay libros para entretenernos, educarnos, informarnos, hacernos reír, pero también existen aquellos que son necesarios leerlos con detenimiento; analizarlos, internalizarlos y ponerlos en práctica. El arte de amares uno de estos, en mi opinión.

Muchas cosas las damos por entendidas de manera inconsciente. Ante todo, porque son cosas naturales que ya vienen con nosotros, como lo es el hecho de amar y ser amado. Nuestros padres, son los primeros que nos hacen sentir su amor. Sin embargo, cuando queremos trascender, entender nuestros propios procesos internos de autoestima y mejorar nuestra inteligencia emocional, necesario es tomar conciencia para evolucionar y madurar. Mejorar nuestra relación con nosotros mismos y con las demás personas, porque al final, las relaciones con otros seres humanos es lo que marca mi felicidad y mi autovalor. En otras palabras, me realizo como humano en el otro o con el otro; no soy una isla, si me aíslo pierdo el contacto y si pierdo éste no podré expresarme, experimentarme y expandirme. Somos almas conectadas que venimos desde una misma fuente: el amor. Y que además nos necesitamos. ¡Qué mejor demostración que la situación actual con el coronavirus!   

En este mismo orden de ideas, es que inicia su libro Erich Fromm, con el tema de la separatidad (estar separado), como premisa o base de todo el planteamiento que hace en su texto. Escribe “La vivencia de la separatidad provoca angustia; es por cierto, la fuente de toda angustia. Estar separado es estar aislado, sin posibilidades algunas para utilizar poderes humanos”. 

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Cómo romper esa separatidad, ese gran problema existencial es el piso que le da Fromm a su tema: el amor. Cómo comprender mejor éste y cómo usar mejor ese poder, para nuestra felicidad. De allí que explica los diferentes tipos de amor: fraternal, maternal, paternal, erótico, idolátrico, a sí mismo y a Dios. 

Todas sus explicaciones, aclaran el camino, para que podamos amar más y mejor. Cómo usar ese estado del ser, para unirnos a otros con equilibrio, ayudándonos en lo que hoy conocemos como inteligencia emocional. Pero no sólo esto, sino que también hace una declaración determinante “El amor es algo más de dar que de recibir”. Y digo que es precisa su afirmación, porque el problema comienza en que todos queremos ser amados, pero nos olvidamos que primero hay que dar aquello de lo que se desea recibir, pero no como un medio económico de intercambio, sino desde el amor que podamos sentir por nosotros mismos, cuando nos aceptamos como somos, cuidamos nuestra salud, nuestros pensamientos, hacemos el bien. Cuando vemos y sentimos la belleza del amor en nosotros. Somos capaces de amar con plenitud, porque reboso de amor propio y ese amor me hace ser más empático, compasivo, tolerante. Haciendo que cada día consigamos mejores formas para expresar, experimentar y expandir nuestro amor (Léase el artículo Pasión en esta misma revista).

Por otra parte, nótese algo importante, Fromm se apalanca en el término “arte”, para explicar magistralmente que si deseamos amar de la mejor manera o por lo menos, comenzar a practicar este estado del ser con más sabiduría y certeza, es necesario aprender usando el método que ejecuta una persona para dominar un arte.

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¿Y cuál es ese método?    

  • La práctica. El mejor maestro, como sabemos, es dedicarle tiempo con disciplina y perseverancia. Si deseamos pintar bonito, debemos dedicarle tiempo, para dominar la línea, los colores, la perspectiva, la figura humana, etc.      
  • La concentración. El arte puede ser un entretenimiento para algunos, pero la persona que desea progresar debe dedicarse al estudio constante, teórico y práctico. Horas y más horas durante todo el día, para ver los avances.
  • Comenzar como aprendiz. El futuro chef comienza pelando papas. No se inicia directamente cocinando, porque es necesario aprender el ABC de la cocina. Se va desde lo más sencillo, hasta lo más elaborado. Y todo eso lleva su tiempo, para poder madurar en conocimiento, experiencia y psicológicamente de acuerdo con la edad.
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Por último, Fromm nos habla de que el amor debe ser objetivo. Yo diría más bien: equilibrado. Es decir, cuando una persona domina el arte de amar, buscará la manera justa y equilibrada de ejercer su amor. De amar con sabiduría y entendiendo la diferencia de cada tipo de amor y en cada una de sus circunstancias o decisiones; desde las más pequeñas, hasta las más importantes para su vida.     

La buena noticia que te tengo, es que este libro lo puedes conseguir en la Internet, sin costo, en cualquier web.  

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Hasta un próximo encuentro y muchas bendiciones para ti.

Con amor, 

Johan Pullas Guillén

Coach Motivador

Poeta

Escritor

Pintor 

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