La pandemia por COVID-19

Cuando me hicieron la propuesta de escribir algunos artículos sobre temas de salud con regularidad para www.atusaludenlinea.com fueron muchas las ideas que se pasearon por mi mente, pero era inevitable que el primero fuera dedicado a La Pandemia por COVID-19.

Es inevitable que sea el primero porque el mundo ya acumula más de 6 millones de casos y más de 300 mil muertes. Son grandes los cambios que se han generado en consecuencia, llevándonos por ejemplo a un cambio en los hábitos más profundamente arraigados dentro de las personas que incluyen desde la manera de saludarnos hasta el uso en lugares comunes de mascarillas.

Foto Referencial

Venezuela para la fecha (03/06/2020) de este escrito cuenta 1952 casos, 20 fallecidos; y cumplió 77 días de cuarentena el 31 de mayo y el lunes 01 de junio se inició la flexibilización de la misma a pesar de presentar durante los 14 días previos un incremento sostenido en el número de casos diarios reportados por el ejecutivo nacional; lo que ha generado alarmas dentro y fuera del país dadas las precarias condiciones del sistema de salud venezolano.

Debemos entonces recordar que estamos ante una enfermedad infecciosa contagiosa que es COVID-19 y que es causada por SARS-CoV-2; un nuevo virus de la familia de Coronavirus que se transmite de forma efectiva de persona a persona a través de gotitas de saliva que se producen al reír, hablar, toser y/o estornudar.

El COVID-19 es una infección respiratoria aguda que evoluciona en el 80% de los casos de forma leve pero que aproximadamente, el 5% de los casos son severos llegando a necesitar hospitalización en unidades de terapia intensiva con o sin ventilación mecánica invasiva para poder respirar y que la mayoría de estos casos más severos son personas de la tercera edad, es decir, mayores de 65 años por definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que además pueden presentar o no, afecciones crónicas como Hipertensión Arterial (HTA), Cardiopatía Isquémica Crónica (CIC), Enfermedad Obstructiva Crónica (EPOC) , Diabetes Mellitus (DM), Cáncer, VIH/SIDA, patologías autoinmunes como Lupus Eritematoso Sistémico (LES), Artritis Reumatoide (AR) entre otras. Esto no excluye a los Adultos Jóvenes y Adultos en general sin antecedentes patológicos conocidos, de padecer de forma grave y comprometer sus vidas por COVID-19.

Dentro de los signos y síntomas que definen los casos según OMS están fiebre, tos seca, dolores musculares, debilidad o fatiga y dificultad respiratoria que es considerado uno de los signos de alarma para acudir a una emergencia, también son muy característicos las alteraciones del gusto y de la percepción de los sabores que suelen presentarse unos días antes de la aparición de los síntomas mencionados. Igualmente, algunos pacientes pueden presentar dolor de garganta, disminución de la consistencia de las heces sin llegar a presentar evacuaciones diarreicas y cefalea.

La prueba recomendada por la Organización Mundial de la Salud para el diagnóstico de COVID-19 es la Reacción en Cadena de la Polimerasa en Tiempo Real, sus iniciales en inglés PCR-RT, para SARS-CoV-2 y busca determinar la presencia del virus; identificando su material genético. Tiene una sensibilidad en los primeros 7 días de la enfermedad del 70% y disminuye posteriormente a 50%; necesita personal entrenado y equipos especiales para su realización y esto genera un efecto embudo como es el caso de Venezuela donde únicamente el Instituto Nacional de Higiene Rafael Rangel, ubicado en la Ciudad Universitaria en Caracas, cumple con estas condiciones y tiene la autorización por el ejecutivo nacional para hacer estas pruebas.

Personas asintomáticas al COVID-19
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En la actualidad estamos en lo que hemos llamado los venezolanos la “Flexibilización” de la cuarentena, y no hay evidencia científica que exista un modelo eficiente para su implementación ya que al reanudar las personas sus actividades laborales, comerciales y académicas se espera un aumento en el número de nuevas infecciones de COVID-19 pero para esta situación esperada, ya el estado debe haber acondicionado sus hospitales para identificar, testear, aislar y hacer el adecuado seguimiento de estos nuevos casos para garantizar que el repunte no sea exponencial; esto debe incluir la activación de un protocolo para los viajeros que ingresen al país por puertos, aeropuertos y fronteras terrestres.

Es por ello que es necesario mantener la práctica de las medidas de prevención en la vida cotidiana que incluyen: uso de tapaboca o mascarillas en lugares comunes, lavado de manos con agua y jabón o desinfección con gel antibacterial con alcohol a concentración de 70% o más, el distanciamiento físico: 1,5 a 2 metros entre personas, etiqueta respiratoria que consiste en evitar los saludos de beso, abrazos o estrechamiento de manos, evitar tocarse la cara (nariz, ojos, boca), limpiar con frecuencia las superficies de tu sitio de trabajo y/o estudio incluyendo el teclado de la computadora, puntos de venta, celulares, si es posible realizar teletrabajo: hágalo!.

Es la sumatoria de la estas medidas lo que permite disminuir el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 que produce COVID-19 ya que no contamos en la actualidad con tratamiento antiviral específico ni con la vacuna. Recuerde que el virus seguirá circulando entre nosotros y solo cuidándonos podemos cuidar a nuestras familias, vecinos y comunidades.

Lea también: Presión arterial alta duplica riesgo de morir por coronavirus

Dra. Patricia Valenzuela,

Medicina Interna/Infectología

Instagram @dra.pvalenzuela

Twitter: @pnohemi

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