Obesidad abdominal como causa de ansiedad y depresión

A nivel mundial, la depresión es la causa principal de enfermedades y discapacidad; mientras que, tristemente en Venezuela, por la crisis humanitaria que atravesamos, la ansiedad es una condición mental muy común. Por eso es importante que las personas que padecen obesidad abdominal tengan en cuenta que por su condición tienen un mayor riesgo de sufrir ansiedad y depresión.

La obesidad realmente constituye una pandemia porque a partir de ella se generan cualquier cantidad de patologías, pero además representa un riego de complicación para muchas enfermedades, como por ejemplo el covid19.

En otros artículos les he hablado de la relación que existe entre la emoción y el alimento, ya sea en lo que se refiere comer más o menos, o sobre cómo la comida cambia nuestro estado de ánimo, también sobre el intestino como nuestro segundo cerebro, e incluso sobre la adicción que provocan el azúcar y la sal, los dos grandes venenos blancos, según los especialistas; por cierto, sumisión o dependencia ésta que se gesta en nuestro cerebro. Pero a pesar de poder resultar redundante, creo importante, hablarles del exceso de peso como detonante de varios problemas de salud mental.

¿Cómo debemos alimentarnos?

En líneas generales, procurarnos una alimentación que nutra adecuadamente la microbiota intestinal, que mantenga a raya la resistencia a la insulina y optimice el trabajo de nuestro sistema digestivo, nos mantendrá siempre protegidos, más saludables física y mentalmente.

El incremento de personas padeciendo trastornos de ansiedad y ataques de pánico no es casual, no sólo por las circunstancias de la vida en pandemia, sino que ésta a su vez ha elevado el número de personas que han aumentado de peso y se están alimentando mal. Esto genera un círculo vicioso de enfermedad orgánica y emocional. De hecho, estos trastornos, junto a la depresión, se han convertido en las enfermedades mentales más comunes mundialmente.

Un dato importante es que los ataques de pánico, se ubican en el extremo más severo del espectro de los desórdenes de ansiedad, y podrían ocurrir «de la nada», sin previo aviso; de hecho, son un desafío de salud mental, en cuanto a romper el estigma y buscar tratamiento.

Relación entre obesidad abdominal y depresión

En columnas precedentes, les he escrito sobre la relación determinante que existe entre una alimentación alta en azúcar, alimentos procesados y la falta de salud mental. Muchos estudios respaldan la existencia de un vínculo entre la mala alimentación y la depresión, es decir, la distribución de la grasa abdominal. Dichos análisis han encontrado que un número desproporcionado de pacientes con enfermedades mentales padece obesidad en comparación con la población general. De hecho, las mujeres posmenopáusicas obesas en su zona abdominal son significativamente más propensas a padecer depresión, en comparación con las delgadas; y los mismos resultados se presentan con respecto a la ansiedad. Se estima, como regla, que una mujer es obesa si la medida de su cintura es mayor a la mitad de su altura.

Y justo allí entramos en otro circulo vicioso: la ansiedad es motivo de alarma porque está relacionada con enfermedades cardíacas, diabetes, problemas tiroideos, trastornos respiratorios y abuso de medicamentos, entre otros problemas médicos documentados; pero de por sí, estas enfermedades generadas por la obesidad, provocan la ansiedad, que también se exacerba o produce con el sobrepeso.

Por otra parte, existe una mayor incidencia de ansiedad en las mujeres de mediana edad, como resultado del descenso de los niveles de estrógeno, los cuales desempeñan un rol neuroprotector, ya que, los cambios hormonales están involucrados tanto en el desarrollo de la ansiedad como de la obesidad abdominal, debido a su participación en la actividad cerebral y en la distribución de la grasa.

Obesidad abdominal
Foto Referencial

Resistencia a la insulina y salud mental

La resistencia a la insulina es un factor determinante en la obesidad, en las enfermedades crónicas y en la salud mental, porque nuestra salud corporal y psicológica se encuentran estrechamente relacionadas.

El azúcar no proporciona ningún beneficio, todo lo contrario, muchas investigaciones han encontrado repetidamente que la alimentación alta en glucosa y los alimentos procesados son caldo de cultivo para la depresión más la ansiedad.

Cuanto más alto es el índice glucémico de la alimentación, mayor es el riesgo de depresión. La mala alimentación tiene un enorme impacto, sobre la aparición de la ansiedad y la depresión porque sienta las bases del funcionamiento físico y mental. Por tanto, sería negligente ignorar este aspecto.

Insisto para cerrar nuestro encuentro de hoy, una de las principales causas que contribuyen a la depresión es la resistencia a la insulina, que en simultáneo produce inflamación orgánica. La buena noticia es que la resistencia a la insulina es un trastorno de salud que puede ser corregido fácilmente, por consiguiente, busca ayuda médica especializada. Reduce de manera importante tu consumo de azúcar y reemplaza los alimentos procesados por alimentos naturales.

Aléjate, de la depresión y la ansiedad, consumiendo más frutas, vegetales, proteínas y grasas saludables, su efecto positivo se atribuye a los antioxidantes que ayudan a combatir la inflamación y esa inflamación es el caldo de cultivo para casi todas las enfermedades como el coronavirus.

María Laura Garcia

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