Así afectan las horas de sueño a la salud cardiovascular

La cantidad y calidad de horas que se dedican al descanso nocturno se relacionan con problemas de salud cardiovascular; se estima que en torno al 60% de las personas duermen entre 7 y 8 horas diarias, que es lo recomendable.

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El Nhanes (Encuesta Nacional Sobre Salud y Nutrición) de los Estados Unidos, publicó que se ha relacionado el número de horas de sueño con un estado óptimo de salud cardiovascular.

Estudios anteriores demostraron que la falta de sueño ejerce efectos nocivos a nivel del metabolismo, sistema inmunitario y hormonal. Las duraciones cortas y largas de sueño se relacionan con una mayor probabilidad de diabetes, sobrepeso, hipercoleserolemia e hipertensión arterial.

Evidencia científica sobre el exceso de sueño

Datos de 7784 participantes revelaron que dormían menos de seis horas al día y el 13,5% más de nueve horas. Se clasificaron según su salud cardiovascular en pobre, intermedia y óptima, usando un sistema de siete variables.

Ambos grupos tenían peor puntuación, independientemente de sus características clínicas, demográficas o sociales. Esto es llamativo porque la asociación había sido publicada, pero la evidencia científica está menos establecida.

Los autores no tienen una explicación clara para este hallazgo, ya que no encontraron asociación con posibles causas como la depresión, medicamentos para el insomnio ni enfermedades crónicas. Por ello,  concluyen que se necesitan más estudios para poder explicar los mecanismos  que relacionan el exceso de horas de sueño y una peor salud cardiovascular.

Usa tu corazón, un compromiso para afrontar este nuevo estilo de vida | EL  ESPECTADOR
Foto cortesía

Mejorar el sueño previene complicaciones cardiovasculares

  • Intentar tener un horario lo más estable posible, evitando excedernos los fines de semana.
  • No abusar de la siesta por la tarde, no debería pasar de los 20 minutos.
  • Aprovechar lo máximo posible la luz solar, con actividades al aire libre y evitar durante la noche, especialmente al irnos a dormir, la exposición a luz artificial.
  • Aumentar el ejercicio físico que hacemos durante el día, sabiendo que puede tomarnos unos cuantos meses hasta que impacte positivamente en la calidad de nuestro sueño.
  • Evitar estimulantes, cenas copiosas o alcohol antes de irnos a la cama.
  • Destinar nuestro tiempo de descanso para relajarnos, evitando repasar problemas que hayamos tenido durante el trabajo, aprovechar para hablar por teléfono, discutir, etc.   
  • Si tenemos dificultad para conciliar el sueño pueden ser útiles técnicas de relajación.

Corregir la calidad y cantidad de nuestro descanso debe ser un objetivo más en la prevención de eventos cardiovasculares, como lo son tener una dieta equilibrada, hacer ejercicio físico y evitar el tabaco y alcohol.

El cuidado del corazón tras un infarto - Fundación Española del Corazón
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Con información de CuídatePlus

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