¿Fibromialgia? Conoce todos los beneficios del ejercicio físico

La fibromialgia es una enfermedad más frecuente de lo que se piensa; la prevalencia en España afecta al 2,45% de la población adulta, especialmente a las mujeres de edad media.

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La fibromialgia es una enfermedad caracterizada por el dolor crónico generalizado, que el paciente localiza en el aparato locomotor. Por este motivo, los pacientes que sufren esta patología «tienen importantes limitaciones físicas, como consecuencia del impacto sintomatológcico.

El dolor y la fatiga que sienten las personas que padecen fibromialgia “son barreras importantes para participar en actividades regulares, cotidianas y más aún si cabe, en actividades físico-deportivas”. Además, “el temor al dolor limita las actividades físicas voluntarias”. 

Todo esto hace que “la enfermedad se vea agravada aún más por un estilo de vida sedentario que conduce a una disminución de las capacidades físicas (bajos niveles de flexibilidad, capacidad aeróbica, fuerza muscular, velocidad, agilidad y equilibrio deteriorado) y aumento del riesgo de discapacidad”, señala la experta.

Es importante señalar que la fibromialgia es una enfermedad que no tiene cura, aunque sí existen tratamientos dirigidos a aliviar los síntomas físicos y psicológicos. Entre ellos, destaca el ejercicio físico que se ha convertido en un aliado clave para mejorar la salud de estos pacientes. 

“Esta es una herramienta terapéutica muy empleada en estos pacientes y con excelentes resultados”, asegura José Casaña Granell, director del Departamento de Fisioterapia de la Universitat de València y secretario general del Consejo General de Colegios de Fisioterapeutas de España.

En todo el tratamiento se debe «valorar al paciente, ver sus limitaciones físicas y su sintomatología».

Beneficios

La evidencia actual “muestra que los altos niveles de condición física se asocian a una mejor calidad de vida en estos pacientes con esta enfermedad”, señala Maestre. Como afirman los expertos, “la realización de ejercicio de forma regular y con la intensidad adecuada, disminuye el impacto de la fibromialgia tanto en el estado físico como el psicológico de estos pacientes, de forma que ayuda positivamente en su calidad de vida”.

El ejercicio físico en estos pacientes es tan importante que las recientes recomendaciones de la Liga Europa contra el Reumatismo (European League Against Rheumatism, EULAR) “destacan el ejercicio físico como la única terapia con elevada evidencia científica”, tal y como indica Maestre.

En relación a la ansiedad, otro de los síntomas asociados a la fibromialgia, señalan que “diversos estudios han señalado que mejora significativamente a través de programas de flexibilidad y elongación/amplitud articular, programas meditativos, como el Tai Chi, y/o programas de fuerza combinado con terapias cognitivo-conductuales”.

«Hacer ejercicio físico en grupo también tiene un componente social muy importante y determinante en la mejora de los síntomas psicológicos de esta patología llegando a disminuir la dosis de fármacos, como antidepresivos y opiáceos”.

Tipo de ejercicio

  1. Ejercicios de fuerza. El objetivo es lograr un fortalecimiento y potenciación muscular. Para realizar estos ejercicios los pacientes pueden emplear, gomas elásticas, mancuernas o su propio peso corporal. El programa deberá ir dirigido a grandes grupos musculares e intentando reproducir movimientos diarios. La frecuencia recomendable será de, al menos, 3 días a la semana y cada ejercicio realizarlo entre 10-15 repeticiones.
     
  2. Ejercicios de resistencia. Su finalidad es la mejora de la fatiga y cansancio que suelen presentar estos pacientes. Estos ejercicios pueden realizarse mediante acciones como bailar, caminar o ejercicios en agua caliente (temperatura entre 30 a 35º C).
     
  3. Ejercicios de mejora del rango articular. Estos ejercicios pueden ayudar a relajar la musculatura más contracturada. Se deberán realizar mediante estiramientos musculares mantenidos de entre 15-25 segundos y un total de 3 a 5 retenciones de cada estiramiento. Estos ejercicios deben realizarse de forma muy suave y sin llegar a los límites del rango articular y con una frecuencia de 3 a 4 días a la semana.

«Dependiendo de las limitaciones que presente el paciente (dolor, fatiga, ansiedad, depresión…) se aconsejarán un tipo de acciones u otras”, por ejemplo, en los casos “moderados o severos, se instaurará un programa de ejercicios con bajas intensidades y de forma gradual”.

Con información de: CuídatePlus

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