La vida por un refresco

Fuente: El Mundo.es/ATS Web

La muerte de una neozelandesa de 30 años provocada por la adicción a las bebidas gaseosas prendió las alarmas sobre el consumo indiscriminado de estos líquidos. Los familiares de Natasha Harris aseguran que la joven ingería entre 7 y 10 litros de cola al día durante nueve años, provocándole una arritmia cardíaca.


Según David Crerar, juez de instrucción del caso, "de no haber ingerido todo esto seguramente seguiría viva". Pero según los médicos, el problema de Natasha es más común de lo que se piensa.


Según la doctora Pilar Martín Vaquero, especialista en Endocrinología y Nutrición, cada vez asiste con más frecuencia a pacientes que toman entre 5 y 7 litros de refrescos al día. "Yo lo califico de epidemia. Es un problema más común de lo que parece. En los países industrializados, cada vez hay más gente que ya no bebe agua, sólo estas bebidas azucaradas, sobre todo extendidas entre los más jóvenes. Es más, no es raro que haya pacientes que expliquen que toman incluso estos refrescos para desayunar", afirma.


El juez de instrucción señala que beber 10 litros de cola al día equivale a 970 mg de cafeína y más de un kilo de azúcar, lo que sería potencialmente mortal para cualquier persona. "Aunque no son demasiados, existen estudios que indican el peligro de beber este tipo de refrescos de forma descontrolada, como el caso de esta joven", asegura la doctora Martín Vaquero.


No existe una medida recomendada de cuánta gaseosa se puede consumir, por eso hay que apelar al sentido común. Se sabe que beber más de 300 ml de refresco al día durante el embarazo, pone en peligro la integridad del feto.


Natasha padecía hipopotasemia, un bajo nivel de potasio por la mala nutrición, ritmos anormales del corazón por los niveles altos de cafeína, le habían sido extraídos varios dientes y uno de sus hijos nació sin esmalte dental, producto de una malformación congénita.


"Un bote de estos refrescos puede representar en niveles de cafeína lo mismo que un café. Si abusamos de ello, con esa cantidad de cafeína y los azúcares que contienen, estamos creando a medio plazo problemas importantes que afectan al corazón, como la diabetes o la obesidad. A largo plazo, todo esto y otros hábitos de vida poco saludables, como el sedentarismo, pueden llevar a resultados nefastos", palabras de Ángel Moya, presidente de la sección de Electrofisiología y arritmias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).


Otro factor para tomar en consideración, es la sustitución de refrescos por su versión light o Zero, lo que aumenta la ingesta indiscriminada. 

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