Los efectos que comenzarás a notar en tu cuerpo cuando empiezas a correr

Si eres principiante, te asaltarán cientos de preguntas a la hora de empezar a correr. A pesar de no tener todas las respuestas, te pones las zapatillas y comienzas con el running.

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Sigues entrenando y tras superar la barrera del primer mes, el polo negativo del comienzo atrae una lista infinita de efectos positivos. Entonces, allí te enganchas en esas sensaciones agradables y piensas que deberías haber iniciado antes.

En este artículo vamos a comentar algunos de los efectos que se producen en nuestro cuerpo desde la primera semana de entrenamiento, sin profundizar en temas fisiológicos más complejos.

Estos son los efectos que notarás en tu cuerpo, las primeras semanas y meses, cuando empiezas a correr

La primera semana no es fácil

La primera semana es como cuando tenemos que pagar un coste muy elevado para ver a nuestro grupo de música favorito, o una entrada para una final de un evento deportivo. Nos cuesta, nos lo pensaremos muchas veces, e incluso puede que nos arrepintamos de ello.

Flato: dolor en el costado

Sales a realizar tu primera sesión de running con una motivación muy alta y de repente notas un dolor en el costado. No hay ningún problema con ello, más allá que nos hará parar hasta que se nos pase. Si lo notas, disminuye tu velocidad y respira profundamente.

Sabor a sangre

Al igual que con el flato y el entrenamiento respiratorio, nuestro sistema circulatorio también necesita ir adaptándose. Si la sesión de carrera es extenuante puede aparecer un sabor a sangre o a metal en la boca, pero no hay mayor problema al inicio.

Dolor de cabeza por una incorrecta hidratación

Principalmente puede ocurrir por una mala hidratación. Al comenzar a correr debemos ser conscientes que necesitamos tomar más agua. La prueba más simple para saber si estamos correctamente hidratados o no es la prueba de la orina.

Si nuestra orina es transparente, la hidratación es correcta. A medida que deja de ser transparente y adopta un color amarillento comienzan los síntomas de deshidratación, que se agravan con un color oscuro de la orina. Si estamos deshidratados, y añadimos una sesión de entrenamiento, pueden aparecer dolores de cabeza durante la carrera o después a la misma.

Atrapada en la cama

Espasmos en la cama y en el sofá

Mientras el cuerpo se recupera y estamos en el sofá, puede que observes que tus piernas producen algún espasmo repentino; es muy común que ocurra, y puede limitarse con una correcta nutrición e hidratación.

Cuando entrenamos perdemos electrolitos que deben ser reintroducidos por alimentos o bebida. En caso de que haya deficiencia de los mismos pueden ocurrir los citados espasmos y calambres.

Con información de: Vitónica

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