Los mitos y realidades de consumir pescado durante el embarazo

Practicar una alimentación saludable durante el embarazo, al igual que en el resto de etapas de la vida, puede prevenir enfermedades o complicaciones.

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La alimentación juega un papel importante en la salud y el desarrollo físico y mental del bebé. El experto Julio Basulto Marset detalla que consumir algunos pescados puede prevenir trastornos relacionados con la función muscular.

Para definir lo que sería una alimentación saludable, habría que pensar en dos premisas fundamentales. Por un lado, evitar productos superfluos o demasiado procesados y por otro, primar el consumo de alimentos como verduras, frutas, frutos secos sin sal, cereales integrales y legumbres.

“Debe limitarse a una o dos raciones a la semana y no más de tres o cuatro”. Añade la nutricionista María Merino, fundadora de la plataforma Comiendo con María.

Durante el embarazo pueden consumirse todo tipo de pescados y mariscos, sin embargo embarazadas y lactantes no deben consumir más de tres o cuatro raciones a la semana por sus niveles de mercurio

Mujer embarazada comiendo pescado
Foto de Freepik ©bearfotos

¿Malo por el mercurio o bueno por el omega-3?

Una de las dudas más habituales con respecto al consumo de pescado es la relacionada con el mercurio. La experta reseña que un informe reciente señala que se al ingerir de tres a cuatro raciones a la semana, puede suponer recibir demasiado mercurio.

Explica detalladamente cómo evitar una ingesta excesiva de mercurio y dividía los pescados más populares en cuatro grupos:

  • Pescados con contenido muy bajo en mercurio: anchoas, almejas, langostas de río, merluza, arenque, sardinas, camarones, pescadilla.
  • Pescados con contenido bajo en mercurio: palometa, bacalao, cangrejo, mejillones, caballa del Atlántico, perca, lenguado, calamares, atún claro en lata.
  • Pescados con contenido alto en mercurio: lubina, anguila, langosta, rape, trucha de mar, raya, pargo, atún blanco o tipo albacora, también en lata.
  • Pescados con contenido demasiado alto en mercurio: mero, caballa, aguja, tiburón, pez espada, atún fresco.

Otros estudios sobre el tema han afirmado que tomar pescado en el embarazo reduce el riesgo de parto prematuro, gracias a los efectos antiinflamatorios de estos ácidos grasos; y si es especialmente rico en DHA (como el salmón o las sardinas) ayuda incluso a prevenir la esquizofrenia.

Agrega la nutricionista que si bien el omega-3 se encuentra principalmente en los pescados azules (sardinas, anchoas, boquerones, bonito, atún, jurel, palometa, salmón, caballa, arenque, congrio, trucha de mar, salmonete, pez espada, rodaballo) y mariscos (mejillones, ostras, berberechos), también puede ser sintetizado por nuestro cuerpo a partir de precursores presentes.

Con información de: WebConsultas

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