Descubre los beneficios de pintar mandalas

Pintar mandalas es un método de relajación y concentración que proviene de la India. Además, por sus hermosos colores muchas personas los utilizan para decorar sus casa, como tatuajes en el cuerpo, en libros, en accesorios y en franelas.

No obstante, más allá de ser un dibujo circular complejo con formas geométricas que ayudan a la práctica de la meditación en el mundo budista e hinduista, colorear mandalas es altamente beneficioso para nuestro equilibrio emocional, nos ayuda a mantener un estado de concentración que despierta nuestros sentidos e ilumina nuestra creatividad.

¿De dónde proviene la popularidad de los mandalas?

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La palabra mandala procede del sánscrito y su significado es: «círculo mágico». Su origen se remonta a la India y posteriormente fue adoptándose en otros países orientales hasta llegar a todo el mundo. 

El psiquiatra y fundador de la escuela de psicología analítica Carl Gustav Jung a mediados del siglo XX denominó los mandalas como expresiones probables del inconsciente colectivo. Para Jung, el centro del círculo simboliza el “sí-mismo”, que el sujeto intenta perfeccionar en el proceso de individualización. Jung llegó a utilizar el tradicional mandala de flor de loto para hacer psicoterapia a sus pacientes. 

Incluso, Jung aseguraba que durante sus terapias con personas que padecían de una enfermedad psicológica, los ponía a crear sus propios mandalas fáciles y sencillos para poder visualizar si había una correlación entre estos y sus trastornos emocionales.

¿Por qué es beneficioso pintar mandalas?

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Colorear mandalas no solo es cosa de juegos infantiles. La terapia con mandalas para niños y para adultos cuenta con múltiples beneficios y es una forma de arte. Sin importar la edad que tengamos, coger una libreta llena de siluetas y rellenarlas con colores, o incluso crear nuestros propios diseños para pintar nos sumerge en un estado que nos aporta múltiples ventajas. Veamos algunas de ellas.

1. Ayuda a relajarse

Este tipo de figuras orgánicas o geométricas tiene un componente espiritual: el simple hecho de observarlo produce una cierta sensación hipnótica que relaja y produce calma. De hecho, es una técnica de relajación en sí misma, ya que al pintar mandalas la respiración se acompasa y las pulsaciones bajan.

2. Mejora nuestra capacidad de concentración

Al colorear mandalas, activamos la concentración. Al tratarse de figuras con cierta simetría, es necesario estar concentrado para no equivocarse en qué línea pintas de determinado color, por lo que la atención se centra en la tarea para lograr el equilibrio y la armonía en el dibujo.

3. Forma parte de la meditación

Ahora está de moda el mindfulness, o lo que es lo mismo, la atención plena. Al pintar mandalas estamos practicando mindfulness ya que nos centramos totalmente en la tarea y, por tanto, no pensamos en las preocupaciones del día a día o las tareas pendientes.

Colorear cualquier tipo de mandala es efectivo para lograr estos efectos: tanto los dibujos de animales como otros dibujos para colorear. En la mayoría de casos la concentración que se requiere para colorear mandalas acaban teniendo los mismos efectos que practicar la meditación. Así que pintar te ayudará a desconectarte de tus preocupaciones y a fomentar un discurso positivo en tu interior.

4. Reduce los niveles de estrés y ansiedad

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Al relajar nuestro cuerpo a nivel fisiológico y dejar a un lado la ansiedad, reduce los niveles de estrés producidos por las situaciones cotidianas o problemas actuales. Varios estudios han demostrado que pintar mandalas reduce la ansiedad mucho más que pintar cualquier otro dibujo o en otra superficie. Además, ayuda a dejar atrás los pensamientos negativos que están recurrentemente en tu mente.

Cualquiera de las formas para colorear dibujos de mandalas serán efectiva para conseguir reducir este discurso interno que  no para de repetirse. Igualmente, cuando veas los dibujos de mandalas para colorear te podrá recordar los sentimientos positivos que has experimentado durante el proceso.

5. Dejamos descansar a nuestra parte racional

Está claro que en nuestra rutina habitual funcionamos más con la parte racional del cerebro (hemisferio izquierdo), hablamos, escribimos, pensamos… Digamos que la parte racional está hiperactivada mientras que la parte creativa, espacial y emocional (hemisferio derecho) la tenemos aletargada. Al pintar mandalas activamos el hemisferio derecho de nuestro cerebro y permitimos que el izquierdo deje de funcionar a pleno rendimiento al menos durante un rato.

6. Ayuda a la expresión e identificación de emociones

Los colores que escogemos no son casuales. En función de nuestro estado de ánimo utilizamos unos colores u otros y escogemos también un diseño determinado. Colorear mandalas sirve para dar rienda suelta a la expresión emocional así como a valorar o calificar el estado emocional que se tenía mientras se pintaba.

7. Propicia la aceptación personal y el autoconocimiento

Al identificar la emoción o emociones que se tenían en el momento de pintar el mandala, somos más conscientes de nuestro mundo interno. Podemos reflexionar sobre cómo nos sentimos y qué nos lleva a estar así, y esa será la clave para poder realizar cambios y abordar los problemas o recrearse en las emociones positivas. Así, se puede decir que pintar mandalas tiene un componente terapéutico porque facilita la aceptación de la situación así como los defectos y virtudes que se tienen y propician el cambio terapéutico.

8. Fomenta la creatividad

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Ya sea pintando o incluso creando y posteriormente pintando el mandala, pensar en los colores a utilizar, cómo distribuirlos en el espacio y cómo combinarlos, hace que se desarrolle una parte creativa que a veces podemos incluso dudar que tenemos.

Observar la creación una vez realizada y recrearse en ella ayuda a mejorar la sensación de bienestar, satisfacción y de trabajo bien hecho, por lo que además, ayuda a subir los niveles de autoestima.

Al momento de dibujar mandalas o empezar una de estas pinturas para colorear, tu proceso artístico se incrementa, así como también potencia nuestra creatividad y habilidades para la resolución de problemas. Es por eso que los mandalas de colores son la mejor manera de entrenar tu cerebro.

9. Te dedicas un tiempo a ti

A veces la gente no sabe escoger qué actividad de ocio hacer o no se siente hábil en ciertas tareas. El hecho de pintar mandalas, al ser un acto sencillo que se puede hacer en cualquier lugar y en cualquier momento, ayuda a la realización de una actividad de ocio que no supone excesivo tiempo y que te permite tener tu momento en el que no estás haciendo ninguna obligación. Te dedicas tiempo a ti y a tus emociones, y eso siempre está bien.

10. Estimula el sistema inmunológico

Si pensabas que colorear mandalas sólo te aportaba beneficios psicológicos, este dato te sorprenderá. Pintar mandalas no sólo es bueno para nuestro bienestar mental sino que además existen diversos estudios científicos que han demostrado que estas pinturas para colorear estimulan el sistema inmunológico ya que mejoran nuestra concentración, reducen el dolor y acaban promoviendo el sueño.

11. Reconectar con tu niño interior

Sea cuál sean los rotuladores para mandalas que uses, podrás beneficiarte de un estilo de terapia psicológica si practicas una de estas pinturas para colorear. Gracias a colorear un mandala podrás reconectar con tu niño interior, pudiendo hasta superar algunos traumas o dificultades que hemos intentado dejar atrás.

Tanto es así que en el momento de disfrutar de los mandalas para dibujar o pintar los adultos reconectan directamente con su niño interno, permitiendo que se conozcan más a sí mismos y aceptándose mucho más.

En muchas ocasiones pintar mandalas puede revelar que tenemos un mal interior que no quizá no hemos detectado. Por este motivo, si practicas esta arteterapia puedes llegar a ver problemas que no sabías que estaban allí. En esos casos complementar esta actividad con la terapia psicológica puede traerte muchos beneficios emocionales.

¿Cómo pintar mandalas?

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Para comenzar a pintar tus mandalas puedes comprar cuadernos de dibujo con plantillas en blanco e incluso puedes descargar mandalas para pintar de cualquier página web sobre este tema. Antes de comenzar debes tener algunas cosas en cuenta:

  • Puedes colorear mandalas con lápices de colores, rotuladores, acuarelas o cualquier otro material que se te ocurra.
  • Los dibujos de mandalas más grandes son perfectos para iniciarse y los pequeños para potenciar la concentración y mejorar el estrés.
  • No pienses en los colores que vayas eligiendo ni dónde los aplicas, simplemente déjate llevar por lo que te apetezca hacer en ese momento.

Lo hagas como lo hagas, estará bien hecho, porque simplemente es un reflejo de ti mismo en ese momento. De todas formas, hay libros o webs sobre pintar mandalas que proponen posibles interpretaciones de tus creaciones en función de los colores y las formas que has empleado.

Para alguien el color verde hierba puede ser símbolo de naturaleza y pureza y para otro puede ser un color asociado a momentos desagradables de su vida personal. Así que mejor interpreta lo que hayas hecho en función de tu criterio y no de una tabla.

Valora lo que ves e interpreta tus propias emociones. Piensa porqué has escogido colorear un mandala más circular o con formas diferentes, con gran complejidad o sencillo, si usas muchos colores o pocos, si los colores están bien distribuidos o son caóticos, etc. Ahora ya sabes, aprovecha los beneficios de pintar mandalas, ya que si es una técnica milenaria no es por casualidad, es porque funciona.

Lea También: Aromaterapia en casa: Cómo prepararla y sus beneficios

Con Información de: 20minutos.es

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