No todo es gastritis: puedes sufrir de dispepsia y no saberlo

Algunas de las molestias más comunes del estómago son el ardor, la acidez, náuseas, pesadez y los retorcijones. La mayoría se le achacan a la gastritis, pero en muchos casos se trata de dispepsia.

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Expertos señalan que la gastritis es la inflamación aguda o crónica de la mucosa gástrica, que puede ser producida por diferentes motivos. Sin embargo, muchas personas entienden como la presencia de dolor o malestar en el epigastrio, o parte alta del abdomen.

«Son dos cosas distintas; la gastritis es asintomática con alta frecuencia. La verdadera causa de las molestias en la parte alta del abdomen suele ser la dispepsia, sobre todo la funcional, que se define como un conjunto de síntomas que se originan en el tracto gastrointestinal superior», explican.

Ya que se trata de entidades diferentes, sus causas suelen ser distintas. En el caso de la gastritis crónica, la más habitual es la infección por la bacteria Helicobacter pylori.

“Otros agentes infecciosos o químicos, tanto externos como internos -entre ellos, la bilis- también pueden producir gastritis”, indica Lanas, aunque aclara que “son mucho más infrecuentes”.

En lo que se refiere a la dispepsia en sentido amplio, el especialista en aparato digestivo señala que el origen puede hallarse en “lesiones en el tracto gastrointestinal y se incluye la propia gastritis por H. pylori, la toma de fármacos como los antiinflamatorios no esteroideos, la presencia de úlcera péptica, la enfermedad por reflujo gastroesofágico e, incluso, tumores”.

Foto Referencial

Es habitual relacionar el estrés con la gastritis y la dispepsia, pero Lanas resalta que “no tiene nada que ver con la gastritis histológica -es decir, con lesiones en la mucosa gástrica-, ni con la producida por Helicobacter pylori o con otras formas”. En cambio, concede que “el estrés o las situaciones emocionales de las personas podrían tener relación con la dispepsia funcional en algunos casos”.

Las gastritis producidas por la bacteria son crónicas; en palabras del especialista, la pérdida espontánea de la infección es muy poco frecuente.

El tratamiento de la dispepsia dependerá de la causa que la produzca pero, en general, “la administración de antisecretores como los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol y otros) suele ir bien”.

Esta bacteria se puede prevenir de diferentes maneras; entre otras la gastritis, de forma individual, elimina los antibióticos de forma que evita las complicaciones que causa este patógeno.

Lo anterior se aplica también a las dispepsias originadas por patologías asociadas a H. pylori. Sin embargo, la prevención de la dispepsia funcional es más difícil, “ya que no se conocen bien los agentes desencadenantes en las personas a nivel individual”.

El experto hace otra advertencia, en este caso relacionada con el estilo de vida: la asociación de la dispepsia con ciertos alimentos: “Sobre este tema hay mucha desinformación y no existen bases científicas sólidas que lo justifiquen”. En este sentido, afirma que solo podría considerarse la existencia de alimentos que parecen favorecer los síntomas en el caso del reflujo gastroesofágico. Los productos con alto contenido en grasas, las bebidas carbonatadas, el chocolate o el café serían algunos ejemplos representativos, refiere CUIDATE PLUS.

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