Por qué algunas personas sienten envidia ver la felicidad ajena

No alegrarnos por el bien de los demás es sinónimo de sentir envidia. Este sentimiento no es más que frustración personal que acabamos canalizando en la comparación con las otras personas. La envidia es una emoción que surge a partir de deseos, objetivos o metas que no se han logrado o no se pueden lograr.

Cuando observamos que el vecino, amiga, primo, hermano, cuñado… ha conseguido aquello que tú tanto anhelas, surge esta emoción que bien canalizada puede ayudar a superarse pero generalmente hace que nos obcequemos en la otra persona llegando a generar una enemistad, rencor, frustración o incluso odio. Para que se den estas condiciones normalmente la persona tiene una autoestima baja y padece grandes inseguridades.

La persona que tiene envidia, ve a la otra persona como un referente, su reflejo distorsionado en el espejo. En lugar de centrarse en su propia vida, en qué tiene que cambiar para poder ser feliz, se centra en el otro para intentar provocarle el mal o simplemente se distancia de alguien con quien puede llegar a tener una gran amistad o lazo emocional por culpa de esta emoción.

¿Qué puedo hacer si soy una persona con envidia?

Habitualmente utilizamos la frase «envidia sana«. Lo decimos muchas veces pero pocas ocasiones lo sentimos de verdad. Para lograrlo, es importante fijarse un objetivo o una meta para alcanzar eso que anhelas.

1) Plantéate que la lucha no es con la otra persona: si antes de que consiguiera eso te caía bien, entonces ¿por qué ahora te da rabia o la odias? Valora lo positivo que tiene y formula una frase como: «aunque… haya conseguido lo que yo quiero, sólo siento envidia. Él/ella no es el problema, el problema es que yo estoy insatisfecho/a, inseguro/a, frustrado/a«.

2) Céntrate en tus propias metas y lucha para lograr esos objetivos: si quieres tener un cuerpo más delgado, ve al gimnasio y haz una dieta saludable aceptando la propia realidad, si quieres quedar embarazada pero tu marido no quiere, habla con él y plantéale tu necesidad, en lugar de envidiar a quien se queda embarazada, si tu vecino ha conseguido un trabajo que envidias, fórmate y busca la manera de lograr un trabajo similar.

3) Acepta tus propias limitaciones y genera metas realistas: la frustración también es una emoción que solemos rechazar. No nos gusta tener que aceptar que no podemos conseguir algo. No obstante, a veces es la mejor manera de dejar de sentir envidia y así poder alegrarte del bien ajeno. Por ejemplo, si eres una persona tímida, con poca capacidad de liderazgo y que se siente mal cuando tiene que ordenar cosas a los demás, difícilmente podrás optar a tener un puesto de directivo.

Quizás sería interesante que modifiques tus objetivos, y te centres en luchar para sentirte bien contigo mismo/a. Recuerda la solución no radica en criticar la forma en la que los demás han logrado sus metas, la solución debe partir en modificar tu vida mediante pequeños hábitos diarios.

Por lo tanto, es importante recordar que cada vez que sientas envidia, es porque hay una insatisfacción propia. La lucha no es contra el otro sino contra uno mismo. Lo que ocurre es que es más fácil odiar a la otra persona que enfrentarse a los miedos propios. Lucha por lo que quieres y esa envidia desaparecerá a la vez que aumentará tu autoestima.

Lea También: Sentimientos encontrados: retrasar una decisión no siempre es malo

Con Información de: Abc.es

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