Sin gluten no significa que es más sano

Conforme a una evaluación efectuada por la consultora británica Letherhead Food en varios países europeos, «Existe un número creciente de consumidores que no tienen un diagnóstico de intolerancia a los alimentos, pero consideran que su salud general mejora con la omisión de determinados ingredientes alimentarios como el gluten». Lo mismo ocurre en EEUU, donde una encuesta ejecutada en 2015 concluye que el 30% de los adultos de ese país ha dejado o intenta dejar de comer alimentos con gluten.

Lo que resulta extraño es que el pensar que una dieta carente de esta proteína es más sana, no pisee ningún fundamento científico. Irene Breton, doctora miembro del área de nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición advierte que «El gluten no engorda. Y consumirlo no solo no ayuda a adelgazar, ni es más saludable si no se sufre de intolerancia, sino que, a su vez puede provocar carencias nutricionales en el organismo».

De hecho, la dieta sin gluten no brinda ningún beneficio en especial cuando no se tiene una intolerancia al mismo, igualmente no es fácil ni barato llevarla a cabo. Son tendencias que se vuelven moda, como ocurre con las dietas de adelgazamiento. Cuando una persona afirma que ha perdido peso por no ingerir gluten, lo más factible es que no haya adelgazado por esta razón en sí, sino porque ha empezado a llevar una dieta distinta a la que solía llevar, con menos calorías, que se traduce en un descenso de peso.

Para las personas celíacas, el gluten resulta tóxico, y consumirlo logra dar lugar a múltiples síntomas, porque origina atrofia en las vellosidades intestinales que dificulta la adecuada absorción de nutrientes. En la población no celíaca, es una sustancia inocua.

Eliminarlo de la alimentación diaria sin razón alguna puede elevar la sensación de hambre y la resistencia a la insulina. Esto se debe a que el gluten aumenta la absorción de los azúcares presentes en los alimentos. Asimismo, los productos libres de esta proteína tienden a carecer o poseer un contenido bajo de ciertos nutrientes como vitaminas B, D, calcio, hierro, zinc y magnesio.

Por esta razón, antes de improvisar una dieta, lo más sugerible es asistir a un profesional especializado que guíe al paciente para llevar una alimentación controlada y equilibrada en nutrientes.

También puedes consultar:  Comer alimentos libres de gluten ayuda en la recuperación de la mucosa intestinal

Fuente: elobservador

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