Tengo la tensión alta ¿qué significa eso?

Yakary Prado/Con la asesoría del médico internista y asesor médico de línea cardiometabólica de Novartis, Rodolfo Catanho, en el marco del Jueves de Salud Novartis: “Enfermedades Crónicas en Venezuela: ¿Una epidemia?

Como presión arterial se conoce a la fuerza ejercida por la sangre contra las paredes de las arterias. Todo el mundo ha de tener cierto grado de presión arterial, para que la sangre llegue a los órganos y músculos del organismo.

La presión arterial sistólica, conocida peculiarmente como tensión “alta”, refleja la fuerza con que la sangre sale del corazón y riega a órganos tan distantes en todo el cuerpo, desde el cerebro hasta el dedo gordo del pie (conocido médicamente como Hallux). El nivel adecuado para esta medida es de 120 mmHg.
La presión arterial diastólica (conocida como “baja) refiere la fuerza con la que la sangre que circula por el cuerpo regresa al corazón. La medida ideal para este índice es de 80 mmHg.

Una presión arterial normal es menor o igual 120 mmHG/80mmHg. Una presión arterial alta es igual o mayor a 140mmHg/90mmHg. Si la presión arterial se encuentra entre 120mmHg/80mmHg y 140mmHg/90mmHg, la persona puede tener lo que se conoce como "prehipertensión", lo cual significa que si no toma medidas importantes, llegará a ser hipertenso/a

Tener presión arterial elevada, tal y como lo indica el Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de Estados Unidos, significa que el corazón está trabajando más de lo debido para bombear sangre. A la presión arterial elevada se le conoce como la asesina silenciosa porque justamente no es muy comunicativa: La mayor parte de las personas no manifiesta síntomas que permitan suponer que tiene la tensión elevada. Solo en algunos casos, molestias como somnolencias, trastornos visuales, confusión, naúseas, vómitos y pérdidas de la conciencia son reportados por algunos pacientes.

De no ser controlada, la presión arterial elevada puede afectar a ciertos órganos del cuerpo como el corazón (aumenta riesgo de infarto o recrecimiento) cerebro (induce derrame o infarto cerebral) riñón (puede producir insuficiencia renal) y ojos (en donde puede dañar a la retina, produciendo cegueras)
Cuando el médico encuentra en un primer control una tensión con niveles de 130/90 mmHg puede recomendar al paciente caminar, disminuir el consumo de sal, grasas, embutidos y reducir los niveles de estrés. Asimismo, se le indica a la persona tomarse la tensión arterial por siete días seguidos a la misma hora (preferiblemente al levantarse) anotar los valores y llevarlos a la consulta médica.

De persistir la elevación de la presión arterial, se declarará a el o a la paciente como hipertenso/a y se recomendará el inicio del tratamiento, que incluye la ingesta de medicamentos para hacer que se relajen las arterias e impedir que el corazón tenga que latir demasiado fuerte.

Es necesario insistir en que, aunque la presión arterial no se cura, sí puede ser controlable. Pero el compromiso de la persona hipertensa es fundamental para garantizar el éxito del tratamiento y mantener la presión dentro de los niveles adecuados. Muchas veces, el tratamiento falla o cumple su función a medias, bien porque el paciente no toma las pastillas como lo indicó el doctor, o ingiere medicamentos genéricos sin estudios de bioequivalencia practicados.

Un aspecto fundamental para controlar la tensión arterial es adoptar cambios en el estilo de vida: reducción de peso, dieta baja en sal y grasas, incremento de la actividad física, abandonar el cigarrillo, tomar menos alcohol y trabajar en un manejo adecuado del estrés.

Un riesgo ignorado

Según cifras de la Organización Mundial de la Salud, una tercera parte de la población mundial es hipertensa. De ese lote, sólo una tercera parte sabe que lo es y entre ellos, sólo una tercera parte es tratada. El resultado: Sólo 8 de cada 100 personas que sufren hipertensión en todo el mundo es controlada adecuadamente.

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