Vulvodinia: el dolor crónico que sufren algunas mujeres en la pelvis

Existen diferentes causas que terminan desembocando en el llamado dolor pélvico crónico, que interfiere en la salud sexual y también psicológica de muchas mujeres; una de ellas es la vulvodinia, la causa más común de dolor durante el sexo.

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Según el presidente de la Sociedad Española de Fisioterapia y Dolor, Rafael Torres, calcula que la vulvodinia se presenta como un dolor en la vulva que aparece de forma espontánea o provocada por las relaciones sexuales.

Hasta hace 40 años, esta patología no estaba descrita ni estudiada de forma clara y concreta al ser un tema tabú para las mujeres. Puede asociarse a múltiples síntomas y a una frecuente comorbilidad, como síndromes dolorosos urológicos o coloproctológicos, a aquellos vinculados a la endometriosis, a la fibromialgia y al síndrome del intestino irritable, además de a factores psicosociales.

Los expertos aseguran que por su implicación en la sexualidad e intimidad de la pareja, el trastorno suele determinar consecuencias psicosociales más graves que otras, condiciones de dolor y «vergüenza».

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Foto cortesía

Clasificación de la vulvodinia

Existen varios tipos de vulvodinia en función de diferentes variables; dependiendo en la zona donde puede ser localizada (clítoris o vestíbulo) o generalizada (en toda la vulva, incluyendo labios menores y mayores).

En el caso de las provocadas, se suele diferenciar entre vulvodinia provocada primaria o secundaria, en función de si los síntomas comienzan con la primera vez que se experimenta un contacto provocador, como la inserción de un tampón o con la primera relación sexual, o más adelante. Los síntomas pueden persistir de forma constante o intermitente, y aparecer tanto durante el proceso provocador como con efecto retardado, más adelante.

“Para comprender el origen del problema hay que determinar si es resultado de una enfermedad activa o una respuesta disfuncional no asociada con la nocicepción (un proceso neuronal que codifica y procesa los estímulos dañinos contra los tejidos)”.

Tratamiento

“Si nos referimos a dolor pélvico crónico en general, que puede afectar también a hombres, se marcarán además pautas comportamentales: hábitos miccionales y defecatorios correctos y autocuidados en actividades de la vida diaria. Y nos serviremos de herramientas terapéuticas como son la terapia manual, el biofeedback, la neuromodulación, punción seca y el ejercicio terapéutico para mejorar la calidad de vida del paciente”, comenta Fernández.

Asimismo, la fisioterapeuta de Onelife incide en la importancia de llevar a cabo siempre el tratamiento dentro del abordaje multidisciplinar, trabajando en coalición con especialistas en ginecología, urología, medicina vascular, nutrición o psicología, entre otros, con el objetivo de conseguir los mayores beneficios para el paciente.

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Foto cortesía

CON INFORMACIÓN DE: CUÍDATE PLUS

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