Agradecer: fuente de vida

En la cotidianidad solemos buscar elementos y amuletos que nos llenen de fortaleza interior. Uno de los principales recursos al que todos podemos apelar está allí, vive dentro de nosotros y en nuestra comunicación interna con la Divinidad: Agradecer.
El agradecimiento tiene gran valor espiritual, que redunda en la salud emocional de quien lo practica, es reconocer que somos parte de un todo, que respiramos porque la vegetación cumple su función, que caminamos sobre la superficie terrestre porque la Tierra gira alrededor del Sol.
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Hasta el año 2003, la gratitud solo había sido estudiada por la filosofía y la teología,  pero gracias a los estudios del psicólogo estadounidense Martin Seligman  y otros especialistas de la psicología positiva, se comienza a considerar la gratitud como una fortaleza psicológica y la define “como el ser consciente de las cosas buenas que suceden, nunca darlas por sentado y tomarse el tiempo para expresar agradecimiento”.
Seligman y su colega Chris Peterson (2004) estiman que  “la gratitud es una fortaleza humana que permite manifestar la virtud de la trascendencia, entendida como aquello por lo cual los seres humanos nos conectamos con el universo y otorgamos significado a nuestras vidas”.
Agradecer es ir viendo  cada  parte del camino, decidir dónde poner la mirada, pedir lo que aún nos falta y bendecir lo recibido, desde lo más pequeño hasta lo más grande.
Esa conexión implica reconocer y agradecer cada parte, cada órgano de tu cuerpo que cumple una función; asumir que somos seres gregarios, dependientes los unos de los otros, lo que nos permitirá concluir: “mis capacidades ayudan a complementar las capacidades ajenas para subsistir”. Esto me hace ver objetivamente quien soy, agradecer por la vida, por la risa, por el llanto, por el día y por la noche, por la abundancia y la escasez, caminar hacia metas más altas, pero sabiendo que para llegar a la cima, deslizamos,  bajamos y continuamos……
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Según los especialistas de la psicología positiva, agradecer es un valor muy importante para inculcar en los niños. Un buen ejercicio, (válido para los adultos)  es que en  la noche se les pida a los menores de la casa que nombren  y den gracias por cada uno de los eventos ocurridos en el día. También puedes iniciar la mañana agradeciendo que estás vivo, respiras, y puedes levantarte. ¡Demos gracias en todo!
Fuente: Ensayo de la psicóloga Natalia Moyano “Gratitud en la psicología positiva 

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