Disparadores emocionales: los demás no deben pagar tus platos rotos

Los disparadores emocionales pueden ser situaciones, hechos o circunstancias que cada vez que se presentan crean una respuesta emocional aparentemente irracional, con reacciones agresivas a las críticas, inseguridad o emociones con facilidad con algún recuerdo de la infancia.

Según los psicólogos, estos disparadores emocionales, tienen su origen en emociones reprimidas: viejas heridas no cicatrizadas de la infancia, experiencias traumáticas y también con la incapacidad para lidiar con emociones fuertes.

De allí que la ausencia de regulación y la incapacidad de resilencia, hacen que los disparadores emocionales se activen de forma automática provocando reacciones desmesuradas convirtiéndonos en víctimas de emociones como la ira, el desprecio o el miedo; que no solo perjudican nuestra salud mental sino la de las personas de nuestro entorno más cercano (familia, pareja, hijos, compañeros de trabajo, amigos) a las que podemos llegar a hacer mucho daño, sin ellos ser culpables. 

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Drenar los disparadores emocionales

Es por ello, que los especialistas en psicología recomiendan sacar esos recuerdos reprimidos al exterior o de lo contrario se «harán bola» en el interior. Llegando a provocar desde dolencias físicas a una disminución de las regulación emocional y las habilidades de resiliencia e incluso desembocar en una depresión u otras enfermedades mentales, por estos disparadores emocionales. 

Para superar los disparadores emocionales es necesario, de acuerdo a los psicólogos: pensar más en uno mismo, potenciando la autoestima, debido que el manejo de las mismas marca la diferencia entre hacer y no hacer bien las cosas. 

Identifícalos y evita reacciones exageradas

Esto como un acto de responsabilidad individual para que “los demás no paguen nuestros platos rotos», controlar las propias emociones, para evitar los disparadores de las mismas y saber reconocer cuándo está teniendo reacciones exageradas que probablemente, lo único que consigan es hacerle daño a personas que tienes alrededor.

Una vez reconocido que se tienen problemas de disparadores emocionales, es necesario iniciar un «diario emocional», en el que durante un largo periodo de tiempo, anotemos nuestras reacciones más significativas, identificando aquellas situaciones que con mayor frecuencia nos llevan a perder el control, para aprender a manejarlos, siendo conscientes que estamos respondiendo a un desencadenante emocional concreto, es el primer paso para ponerle freno.

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También es de gran ayuda para mantener a raya estos disparadores emocionales, hablarlo con un terapeuta, e ir más allá para descubrir qué necesidad insatisfecha o expectativa que no se ha cumplido están detrás, bien sean en cuanto a la necesidad de amor o cariño, autoaceptación, reconocimiento por parte de los demás, atención, libertad de actuación.

En este sentido, se debe evitar culpabilizar a los demás de sus reacciones o justificarlas constantemente, a causa de estos disparadores emocionales, porque es importante recordarse que nosotros somos los principales responsables y tenemos la capacidad de dejarnos enredar de nuevo por esa emoción o dejarla ir.

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Con información de: 20minutos.com

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