Emociones están vinculadas a trastornos alimenticios

Los trastornos alimenticios son definidos por algunos expertos como trastornos emocionales, vinculados fundamentalmente con ansiedad, angustia y  depresión.

El doctor Robert Lespinasse, médico cirujano de la Universidad Central de Venezuela (UCV), con posgrado en Psiquiatría de esa misma casa de estudios, explica: “la ansiedad, la angustia y la depresión, producen modificaciones en la conducta de los individuos y dura mientras dure el problema que lo desencadena, una vez resuelto desaparece”.

Pero, ¿cómo se vinculan la ansiedad, la angustia y la depresión con los trastornos alimenticios? Lespinasse dice: “Las respuestas no solamente son emocionales, también son físicas y la persona modifica su conducta, es decir, cuando nos emocionamos sentimos ansiedad, esa ansiedad va a provocar una reacción y esa reacción va a hacernos sentir y expresar con nuestro cuerpo a través de unos síntomas, así como también nos va hacer actuar de una forma diferente”.

Es por ello que cuando una persona padece trastornos alimenticios es más vulnerable al estrés, a la impulsividad y a sufrir trastornos afectivos.

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Algunos de los trastornos más visibles en la conducta alimentaria son la anorexia, la bulimia, la bulimia nerviosa y los trastornos por rumiación en la infancia, entre otros.

¿Cómo saber si se padece de un trastorno alimentario?

Los síntomas que se pueden presentar cuando hay algún factor emocional que está afectando la alimentación son:

Alteraciones en la conducta: Cuando se está angustiado, eso se expresará con el cambio de la conducta y con alteraciones de sensaciones somáticas y expresiones fisiológicas, tales como: nauseas, vómitos, diarrea o estreñimiento, dificultad al tragar,  dolor abdominal, sensación de llenura constante, sequedad en la boca, disminución en la percepción del gusto, así como también variaciones en el peso corporal, trastornos hormonales, metabólicos, obesidad o desnutrición.

Disminución en la frecuencia de la alimentación: la persona empieza a comer a deshora, debido a una baja en el apetito, o totalmente lo contrario.

Cambios en el apetito: se debe pensar si hay un factor emocional que está modificando el gusto, el interés y el deseo de comer.

Los atracones: Cuando la preocupación excesiva por el peso contribuye a distorsionar la propia percepción del hambre y de la saciedad, y lleva a la persona a caer en la tentación de comer de manera más compulsiva.

Ante la observación de cualquier de estos trastornos, siempre es recomendable asistir a un especialista.

Contacto: Doctor Robert Lespinasse, Psiquiatra, robertlespinassez@gmail.com, 0414-323.57.47

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