¡Me sumo! Marzo, mes de concientización sobre la endometriosis

Una enfermedad considerada muchas veces silenciosa que afecta a 1 de cada 10 mujeres. El promedio de edad en el momento del diagnóstico es de 27 años, pero la endometriosis puede aparecer en adolescentes. De esos monstruos que se llevan a su paso tanto, que nunca imaginaste que te tocaría enfrentarlos.

La endometriosis es un trastorno inflamatorio crónico que puede ser doloroso. No se conoce exactamente cuántas mujeres tienen endometriosis porque en general solo puede diagnosticarse mediante la visión directa del tejido endometrial (lo que requiere una intervención quirúrgica, normalmente por laparoscopia).

Así como puede ser dolorosa, puede no serlo y ser totalmente silenciosa y seguir avanzando con el paso del tiempo sin que puedas notarlo, este fue mi caso, fui diagnosticada a los 29 años,  jamás sufrí de dolores menstruales, retrasos, sangrados repentinos ni abundantes, y mucho menos hubo manifestación alguna durante mis controles ginecológicos.

La endometriosis ha sido para mí de las experiencias más dolorosas de mi vida, y no hablo de lo físico, sino de dolores más profundos, de esas cosas que más duro me han golpeado en la vida, y de esas cosas que a su paso ha arrasado con lo más sagrado para una madre, un hijo.

No sé cómo algo puede ser tan dañino y no saberse qué lo causa, la ciencia no ha podido dar con los detalles exactos de su origen ni cómo combatirla, es controlable, más no se cura y a medida que el trastorno progresa, el tejido endometrial que crece fuera de su localización habitual tiende a aumentar gradualmente de tamaño. También puede extenderse a nuevas localizaciones.

La causa

de la endometriosis no está clara, pero existen varias teorías: Una apunta a que pequeños fragmentos del revestimiento uterino desprendido durante la menstruación en lugar de ser expulsados con la regla, quedan en los órganos reproductivos y se van adhiriendo.

Otra promulga que las células del endometrio (células endometriales) pueden desplazarse por el torrente sanguíneo o los vasos linfáticos hacia otra localización.

Finalmente, según otra teoría, las células localizadas fuera del útero pueden transformarse en células endometriales. A veces es hereditaria y es más frecuente entre familiares de primer grado (madres, hermanas e hijas) de mujeres con endometriosis.

El síntoma principal de endometriosis es dolor en la zona inferior del abdomen y en la región pélvica (dolor pélvico), pero atención mujeres los períodos dolorosos no son normales, salgan corriendo si les dicen esto.

Ese tejido anormal que se va formando puede sangrar durante la menstruación y causar inflamación, es  esto lo que causa calambres y dolor, por eso les digo que el dolor menstrual NO ES NORMAL.

La intensidad de los síntomas de la endometriosis no depende de la cantidad de tejido endometrial fuera de su lugar habitual. Algunas mujeres con una gran cantidad de tejido ectópico no presentan síntomas, mientras que otras, incluso con una pequeña cantidad, experimentan un dolor invalidante.

En muchos casos, como es el mío, la endometriosis no causa dolor y pues se hace mucho más complejo dar con el diagnóstico.

Datos importantes de investigaciones a nivel mundial nos indican puntos importantes a considerar y nos dan la pauta para alzar la voz este mes de marzo y concientizar sobre esta enfermedad.

“El doctor Sukhbir Singh, profesor del departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Ottawa, aseguró que la endometriosis es, a menudo, mal diagnosticada y mal administrada. “Puede tener un impacto negativo significativo en la salud física y mental de una persona y afectar drásticamente su calidad de vida en general. Las mujeres deben saber que los períodos dolorosos no son normales. Hay opciones de tratamiento disponibles, siempre y cuando la endometriosis se identifique rápidamente. Desafortunadamente, ese no es siempre el caso”.

endometriosis
Foto referencial

Tristemente la endometriosis es una enfermedad muy dolorosa que socialmente se ha tratado como “normal”. Pero la realidad es que ningún dolor ni malestar es normal.

La endometriosis es una enfermedad rodeada de innumerables mitos en torno al período menstrual. Y en ello se basa la importancia de educar desde la escuela sobre menstruación saludable y endometriosis, normalizar la conversación sobre la salud reproductiva de mujer, dejar de creer que el dolor es natural y de crear más tabúes de los que ya existen en torno a las mismas.

Una de cada diez mujeres sufre de endometriosis, muchas de ellas aún no han sido diagnosticadas. La mayoría de las pacientes visitan en promedio de cinco a seis médicos antes de recibir un diagnóstico correcto.

Para muchas mujeres la endometriosis constituye un proceso recurrente, de forma que puede catalogarse como una enfermedad crónica e invalidante que afecta la calidad de vida de la mujer, desde sus relaciones hasta sus actividades diarias. El dolor puede aparecer antes, durante o después del período menstrual, durante la ovulación y en las relaciones sexuales. Otros síntomas incluyen fatiga, defecaciones dolorosas durante los períodos menstruales, dolor en la parte baja abdominal y espalda, diarrea y/o estreñimiento.

La endometriosis es causa frecuente de hospitalización en los centros de salud, y sin embargo, continúa siendo una enfermedad sub-diagnosticada, debido principalmente al desconocimiento de esta patología, a la dificultad para detectarla en el examen pelviano y al hecho de que socialmente son “aceptados como normales” los dolores menstruales intensos. De esta forma, su diagnóstico se demora entre 7 y 12 años.

El diagnóstico solo se confirma con una cirugía laparoscópica o resonancia magnética nuclear, extrayendo el tejido ectópico y realizando la evaluación histopatológica. Un hecho que dificulta su diagnóstico y consecuente tratamiento es que en muchas pacientes es una enfermedad asintomática.

Desde hace varios años se considera marzo como el Mes de Concientización de la Endometriosis, y ha comenzado a realizarse la Marcha de un millón de mujeres a nivel mundial.

El objetivo

es tratar de concientizar a la población sobre esta patología, para de este modo arribar al diagnóstico y tratamiento más temprano, evitando la diseminación de los implantes y adherencias y prevenir la posible infertilidad.

Algunos países de Europa llevan la delantera en cuanto a la toma de conciencia de la prevalencia de la endometriosis. En Dinamarca se han establecido directrices a nivel nacional desde 2002 para que las mujeres con esta enfermedad sean derivadas a uno de los dos centros nacionales, donde la necesaria experiencia quirúrgica esté disponible.

Por otra parte, en el Senado italiano, es el primer miembro europeo en reconocer la endometriosis como una “enfermedad social”, y fijó un plan nacional para dirigir los siguientes aspectos en relación con la endometriosis: tratamiento por especialistas dentro de las redes multidisciplinarias de excelencia, campañas de información para reducir el tiempo en los diagnósticos, desembolsos, registros nacionales para supervisar la epidemiología y  la eficacia de los tratamientos, apoyo, pensiones de invalidez y, por último, inversión en investigación.

De todo lo que les he ido conversando no nos queda más para reflexionar que existe una urgente necesidad en todo el mundo de educar y apoyar a las pacientes con endometriosis y a sus familias, y sensibilizar a la comunidad para vencer la indiferencia sobre esta problemática.

Mi primera hija nos guía desde el cielo, hoy solo tengo un ovario por causa de esta enfermedad, pero si hay algo que la endometriosis no me ha podido quitar son las ganas de continuar y de ser testimonio para tantas mujeres que quieren colgar sus armas y darse por vencidas, ¡quiero que te levantes! Porque alguien no se rindió y lo logró.

Yo me sumo a esas pacientes que este mes aportan a la  concientización, te invito a ti que me lees, si sufres de esta enfermedad o conoces a alguien que la tenga, pueda leer este artículo y sumarse también a esta gran lucha que hoy debe ser de todas la mujeres.

Me comprometo a seguir educando y creando conciencia para que las mujeres sepan qué buscar y puedan abogar por una atención médica adecuada, antes de que sea demasiado tarde y su fertilidad se ve comprometida y su salud en general esté irreversiblemente afectada. 

A mis endoguerreras no se rindan, no se callen, no saben a quién pueden ayudar con su experiencia.

Siempre estaré abierta para apoyarte, dicen que las historias conectan y muchas veces son valiosas para quienes se sientes perdidos, mi historia está en mis redes sociales @mipropositocreandovida y @yuraimamedinave puedes ir y conectar directamente conmigo estoy siempre abierta a recibirte y ayudarte.

Yuraima medina

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