Sentimientos encontrados: retrasar una decisión no siempre es malo

Vivir implica tomar decisiones continuamente. Por eso, pulir el proceso detenerse y analizar bien la elección que vas a tomar incide en mejorar el desarrollo de la vida. Sin embargo, a veces tenemos sentimientos encontrados, que pueden provocar dudas pero también nos permiten analizar con detalle la situación, y no dejarnos llevar por el primer impulso.

Los sentimientos influyen en la toma de decisiones. ¿Cuántas veces te has arrepentido de hacer o decir algo en un determinado estado emocional? Probablemente te has dado cuenta que eres más propenso a correr riesgos cuando te sientes feliz, mientras que la tristeza te provoca el efecto contrario.

Tomar decisiones cuando estamos enfadados no suele dar buenos resultados, ni tampoco si la elección se toma en un estado de euforia. Pero, ¿sabes realmente cómo influyen tus sentimientos en tus decisiones?, ¿alguna vez te has dejado llevar por la primera impresión para decidir?, ¿eres consciente de hasta qué punto tus emociones son manipulables para “ayudarte” a tomar decisiones”?

Qué son los sentimientos encontrados

Foto Referencial

Los sentimientos encontrados, son aquellos que aparecen en cada uno de nosotros en diferentes momentos de la vida y que son, aparentemente, contradictorios. Es decir, son sentimientos opuestos que están dirigidos hacia el mismo objeto o situación. Un ejemplo sencillo: sentir amor y odio hacia alguien, al mismo tiempo.

Se trata de una paradoja emocional que puede ocasionar un fuerte malestar, así como sentimientos conflictivos dentro de uno mismo. En palabras del propio Freud (1926), quien es preso de los sentimientos encontrados “experimenta un amor bien fundado y un odio tan justificado hacia una misma persona”.

Sin embargo, los sentimientos encontrados no solo incluyen el amor y el odio (aunque generalmente sea así), sino que también abarcan sentimientos de atracción, repulsión, cariño, respeto, asco, rabia, indiferencia, etc. Como sabemos, el abanico emocional es amplísimo y las propias emociones, individualmente, están repletas de matices.

¿Cómo afrontarlos?

Aceptar y gestionar una situación en la que existen sentimientos encontrados dentro de uno mismo no resulta sencillo, especialmente si alguno de ellos genera tristeza, frustración, rabia, incertidumbre, indecisión… y puede hacer que sintamos que no avanzamos . ¿Qué se puede hacer? Aquí explicamos algunas ideas:

  • Primero que todo, acepta que están sintiendo estas dudas,  precisamente porque esto te hace humano. No te juzgues, es normal sentir dudas, miedos y todos nos equivocamos.
  • Prueba a detenerte y a analizar qué es lo que sientes por dentro. Date tiempo para pensar, para fluir, y no te presiones a la hora de decidir nada. Intenta recuperar la serenidad.
  • Para gestionar la ambivalencia, resulta clave observarla desde fuera, conocerla desde dentro y finalmente comprenderla. Intenta mirarte desde el exterior: ¿Qué le dirías a esa persona si no fueras tú?
  • Si de todas formas, te sigues sintiendo abrumado por esta duda constante entre lo que hacer y lo que no (y lo que sientes y lo que no), quizás deberías plantearte pedir ayuda: la psicoterapia es una buena opción para alumbrar este camino.

Lea También: El autoamor y cómo amarse desde lo más profundo

Con Información de: Abc.es

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