Ansiedad del domingo por la tarde

Un domingo es un día en el cual descansamos, pero al final de la tarde, no sé si a ustedes les pasa, pero a mi mucho, me comienza la angustia por ese lunes lleno de pendientes. Yo todavía estoy tratando de encontrar la manera de deshacerme de esa sensación.

Somos muchos, yo soy una, que sin saber cómo, ni por qué, los domingos por la tarde sentimos una especie de ansiedad, de malestar que nos pone irritables y tensos. De hecho, esto nos impide disfrutar de las últimas horas del fin de semana e incluso, a veces, siento tristeza o nostalgia.

Esto puede ser explicado por el hecho de que muchos aún, inconscientemente, estamos atrapados en las emociones de la niñez.

“Muchos niños experimentan un tipo de ansiedad de separación cuando llega el momento de dejar a sus padres y su casa para volver al colegio el lunes”, explica Gail Saltz, profesor asociado de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad Presbiteriana de Nueva York Weill Cornell. (Fuente: CNN en Español).

Lastimosamente … “esa ansiedad en las noches de los domingos puede volverse un hábito de la mente, así hayamos dejado el colegio hace décadas”, dice Saltz.

¿Por qué el estrés dominguero?

Enfrentarse como es lo habitual al inicio de la semana laboral o al estrés que significa para algunos buscar trabajo porque están desempleados o enfrentar las múltiples responsabilidades, genera “nervios”. A mi esa especie de angustia me provoca incluso insomnio. Les cuento que por lo general de domingo para lunes suelo dormir mal.

Aún si amas como yo tu trabajo, los lunes son difíciles, especialmente cuando tienes la bandeja de entrada del correo desbordada de emails o una pila de asignaciones sin terminar en tu libreta de anotaciones (yo tengo varias listas).

He escuchado de amigos que su insatisfacción laboral, las tensiones en las relaciones con compañeros de trabajo, el llevar a cabo tareas monótonas y repetitivas, e incluso la angustia de tener que afrontar a ciertos problemas, les generan verdadero terror.

También me sucede que al revisar mi fin de semana noto que no pude cumplir todos los planes que había ideado realizar el sábado y el domingo lo que agrava mi desazón. Entonces el domingo, que forma parte de un fin de semana que debería ser de descanso y disfrute se convierte en la antesala de un “tedioso lunes” y el malestar va creciendo conforme transcurre la tarde.

Debemos analizar…

Yo tratando de encontrarle solución a esta sensación de toda la vida, que recuerde la experimento desde los 6 años, debo enfocarme en concientizar que estas sensaciones son solo mentales, para tratar de manejarlas a voluntad, es decir, debo centrarme en pasarla bien, entretenerme y disfrutar del descanso. Debo hacer el esfuerzo en comenzar a pensar en lo pendiente solo el lunes en la madrugada.

¿Por qué es importante dejar la angustia?

Porque ese malestar emocional también da pie a una sintomatología física como dolor de barriga o migraña, o una sensación de “disconfort” que cambia nuestra bioquímica cerebral y orgánica para mal.

¿Qué podemos hacer? Como ya les escribí en el párrafo anterior, para amortiguar estas sensaciones negativas, en primer lugar, pues no tenemos de otra que vivir el presente (aquí y ahora), “ya que el domingo por la tarde e incluso por la noche siguen formando parte del fin de semana. Por muchos problemas que tengamos que afrontar mañana, hasta mañana, no es mañana” (Laura Pérez de www.formacionemocional.com).

Deja de lado la ansiedad haciendo cosas distintas, que te distraigan: dando un paseo, viendo una película, retoma algún libro que tengas muchas ganas del leer o haz un poquito de meditación.

Si estar frente a al televisor no te permite detener tus pensamientos rumiantes, llama a un amigo, ponte a jugar con tus hijos, ponte a hacer algún pendiente de la casa. Mantente activo hasta el final del domingo, pero trata de no estar encima del reloj y saca de tus pensamientos los quehaceres de mañana, es decir, deja la anticipación: ¡Hasta mañana no es mañana!

Rompe tu estado de ánimo negativo colocando alguna canción que te anime y ¡baila! ¡Muévete! Por otra parte, si tú monólogo interior se basa en pensamientos negativos irrealistas, frénalos. Enfrenta y cuestiona esos pensamientos argumentado para enterrarlos. Aprende a discutirte a ti mismo. Así podrás amortiguar cada pensamiento negativo y notarás como la ansiedad disminuye paulatinamente.

Tenemos la mala maña de crear los peores escenarios en nuestra cabeza y llegamos a creer que son verdaderos, aunque no lo sean”. Cada vez que pienses en algo perturbador, detente y analiza: ¿Esto es algo que realmente puede pasar o que ha ocurrido antes?

Una recomendación, al acostarte a dormir, crea en tu mente escenas que te produzcan tranquilidad y placer, para serenarte y así poco a poco entrar en un sueño reparador.

¡Es domingo, descansa!

María Laura Garcia

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